Comunidad: Extremadura |
Provincia: Badajoz
Municipio: Mérida |
Localidad: Mérida
Código: BA-CAS-012
Alcazabas, alcázares y conjuntos islámicos con funciones defensivas y residenciales.
La Alcazaba de Mérida se encuentra en la localidad del mismo nombre, en la provincia de Badajoz, a orillas del Guadiana, sustentando sus murallas sobre el dique de contención romano.
Hacia el año 835 de la era cristiana (mes de Rabit II del 220 según reza en la inscripción de mármol instalada sobre la puerta de acceso) se terminó de construir, por orden de Abderramán II, esta edificación, a todas luces, bastión defensivo en un sitio estratégico como era el paso sobre el puente romano construido sobre el Guadiana (siglo I. a.C), para sofocar las continuas rebeliones internas de una población heterogénea compuesta por mozárabes, berebéres y muladíes fundamentalmente.
Las murallas de la alcazaba fueron reedificadas sobre otra primitiva de origen romano.
El perímetro de la alcazaba es casi cuadrado, de unos 550 metros. Los muros, de unos 2,70 metros de grueso y 10 metros de altura, están fabricados en su mayoría con sillares reaprovechados de obras romanas y visigodas anteriores en granito y rellenando la estructura, tierra, piedras y argamasa. Adosados al muro se distribuyen unas veinticinco torres de base cuadrangular que además sirven de contrafuertes.
El acceso principal hacia el recinto estaba flanqueado por dos torres, rematadas supuestamente por arcos de herradura, que servían como primer espacio defensivo ya que obligaban a desfilar por allí a todos los que quisieran entrar en la ciudad a la que daba acceso gracias a una segunda puerta que todavía hoy se puede contemplar.
Ya en el interior no se conserva ninguna obra musulmana importante, exceptuando el aljibe, en el centro, que en caso de asedio proveía el suministro de agua a la guarnición y que se surtía de filtraciones del terreno. Destacan especialmente la doble escalera que baja hasta el depósito de agua y las pilastras traídas de algún edificio visigodo con una decoración que nos evoca tiempos otrora gloriosos.
Otros espcios han desaparecido, como fueran el alcázar residencial del Walí, máximo representante del califato de Córdoba. Las dependencias de la tropa, graneros, almacenes, herrerías. También una mezquita destinada a la oración y probablemente unos baños, puesto que el agua formaba parte esencial de la cultura andalusí.
En el ángulo norte hemos de destacar el Conventual Santiaguista que los caballeros de la Orden de Santiago habilitaron tras la reconquista de la ciudad. Hacia el siglo XVI se construyó una iglesia con claustro porticado y con doble galería de arcos de medio punto sustentados por columnas; restaurado hoy todo el conjunto como Sede de la Presidencia de la Junta de Extremadura aportando un realce singular a la monumentalidad de la Alcazaba
Por último, resaltar distintos restos diseminados por todo el recinto como son algunos tramos bien conservados de calzadas romanas de distintas épocas, construcciones domésticas extramuros y una en el interior con jardín o peristilo. Más reciente son un cenador junto al Aljibe y un pórtico neogótico del siglo XIX que aprovecha columnas visigodas.
En la actualidad se sigue trabajando en la recuperación de nuevos hallazgos y en la restauración del aljibe y algunos tramos de la muralla y del dique romano. El Centro Cultural Alcazaba es sede de congresos y exposiciones, auditorio, y alberga el museo de Geología y la colección comarcal de Prehistoria.
Bien protegido por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre la protección de los castillos españoles (BOE núm. 125, de 5 de mayo de 1949) y por la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español (BOE núm. 155, de 29 de junio de 1985).
CastillosNet agradece la colaboración de Benito Ruiz Peinado, Miguel Ángel Cebrián Martínez, Ramón Sobrino Torrens